LUGARES DONDE HACER UNA PAUSA
Casa Plaj
La casa que parece sacada de un dibujo de niño.
Sin grandes carteles, sin listas de lugares imprescindibles: Atalaia no busca llamar la atención. Es el tipo de lugar con el que te topas por casualidad, enclavado entre suaves colinas y el tranquilo encanto del mar, y entonces te preguntas cómo ha podido pasar desapercibido durante tanto tiempo.
Las calles son sencillas, las casas se inclinan hacia el sol… y justo más allá de ellas, oculta a plena vista, se encuentra una vivienda hecha para la tranquilidad.
Tras sus paredes encaladas: tres dormitorios bañados por el sol, dos baños tranquilos y diáfanos, y un amplio espacio diáfano donde la cocina, el comedor y la zona de estar se funden en armonía.
Al salir al exterior, el ritmo se ralentiza aún más: una piscina refleja
la luz de la tarde, el jardín respira la brisa marina, y unos
olivos susurran justo fuera del campo de visión.
La habitación
La vista
Si prestas atención, se percibe una cierta suavidad en todo ello: el suave murmullo de las olas, el susurro de las hojas, el leve tintineo de las copas tras una ventana abierta. Aquí nada resulta forzado.
Y quizá por eso es algo que no se te olvida.